En el silente abismo de la soledad y el vacío, donde se entrelazan el miedo y el infinito, ansío paz, pero en sombras me extravío, el miedo es un velo que a mi ser limito.
Surge la catarsis, purifica mi espíritu, en el baile de ataraxia, el miedo se desvanece, y en los ojos dorados de Peluso, el infinito se replica, cada mirada, un cosmos que en paz florece.
En la dulce muerte, una triste alegría se revela, paradoja de la vida, lágrimas que sonríen, un adiós a lo viejo, a lo que disimula, un saludo a la paz, a la luz que en mi ser confía.
Y en el susurro del universo, sin más desvarío, en el refugio etéreo de la soledad emprendida, el ser se libera, en el infinito se alinea, y en el silencio, la paz es la melodía que guía.
Y en el último suspiro del silencio, resuena, "La verdad, en el reflejo dorado, siempre es plena."